A continuación podéis descargar el documento de posición institucional de la Red de Fundaciones Universidad-Empresa, donde subraya que las prácticas académicas deben entenderse ante todo como una actividad formativa, y no como una relación laboral. Según la organización, las personas que realizan prácticas lo hacen dentro de un proyecto formativo supervisado por tutores académicos y profesionales, lo que las sitúa en un marco educativo que debe ser regulado principalmente desde el ámbito universitario y educativo.
Asimismo, la red advierte de que un sistema basado prioritariamente en mecanismos de denuncia anónima y sanción podría generar efectos no deseados, como una menor disposición de las entidades colaboradoras a acoger estudiantes en prácticas. En su opinión, el fortalecimiento del sistema debería centrarse en mejorar los recursos para la tutorización, reforzar las estructuras de gestión de prácticas y promover incentivos que garanticen experiencias formativas de calidad para los estudiantes.
